viernes, 26 de abril de 2013

¡Que día tan emocional! Pasé de la tristeza extrema a la felicidad absoluta en solo unas horas, es como si mi cuerpo gritara muy fuerte cada vez que me pasa algo así. A veces me sorprende la capacidad que tengo para pasar de un estado a otro sin cambiarme de ropa o de pelo, debería contar más o menos de que va la cosa.

Primero que todo, el darme cuenta que siendo un intento de comunicadora social, no puedo hacer sociales con casi nadie sin que me odien al menos cinco minutos. Soy más especifica: No se conservar amistades, la gente se cansa de mí muy fácilmente o quizás  como algo que se repite en mi vida, simplemente tiendo a retirarlas sin un motivo lo suficientemente fuerte como para dejarlos ir. Perder dos amigos en un mes es algo muy fuerte, ¿no? sobre todo si creía ser allegada a ellos. Estaba deshecha, pensé en que comprándome algo lindo se me pasaría pero como lo material no tapa la soledad de las personas entonces simplemente lo dejé pasar y esperé a Lente en el Starbucks como habíamos quedado.

Llegó el, y lo abracé como si no lo hubiera visto hace siglos, casi rompo en llanto pero algo me dijo que no lo hiciera, no quiero que vea lo deshecha que estoy por dentro a pesar que lo tengo a él para recuperar el aliento. Y así fue  Despues de tomar un café y hablar de cosas varias junto a otro amigo que no viene al caso, cuando este chico se fue  tocamos el tema primordial. "Mi papá me dijo una vez que cuando este enamorada me iba a dar cuenta porque el mundo no iba a girar igual" le dije, y el me respondió en una suave pausa con la pregunta mas sonoramente alentadora, esa que es para reafirmar que te quiere tal y como sos, sola, desprotegida y soberbia. La respuesta fue un sí. Inmediatamente sentí .. algo, ¿felicidad? no lo se. Fue como una canción de Jason Mraz, armoniosa y tranquilizadora; todo lo que necesitaba oír era que alguien quería tenerme a su lado, y ahora que lo pienso, no se si lo hizo por lástima o porque realmente lo sentía pero supo sacarme del pozo nuevamente. Él siempre lo hace, tiene esa capacidad especial de aunque es un lenteja, sabe cual es el momento preciso para no dejarme caer y por eso se ganó todo mi amor.

Solo me queda decir gracias por darme la seguridad que necesito para salir adelante. Es bueno saber que no soy tan miserable como pensaba si tengo donde caer, y que, a pesar de ser una persona horrible hay alguien que me quiere como soy y que nunca se va a burlar de mí.