Todo esto es tan circular que cada vez que quiero salir, vuelvo a estar abrazada a vos, aunque sea por una milésima de segundo. Desde que nos conocimos que fue así y ya a esta altura del partido no creo que cambie porque somos hombres de costumbre, y sabés que te quiero, se que me querés.
Juro que no quería. Y volví a hacerlo. Pido perdón por eso.


