viernes, 11 de mayo de 2012
Te heche la culpa de todo. Pero vos nunca me prometiste nada, hiciste lo que quisiste y sin avisar. Y claro, nunca fuimos nada. Y al fin y al cavo, siempre fui yo la que sobro en esa habitación. La cuestión, en realidad, es que la que se equivoco claramente fui yo. Creí que capaz, solo por un segundo podrías llegar a darme lo que estoy buscando pero no lo era así, no tenias la intención tampoco. Y no te juzgo.
Nunca me dijiste nada relacionado a tener una relación, bah, el "y quizás nos terminamos enamorando y anda a saber" no cuenta, porque fue antes de todo lo que paso después. Después de que te diera ese beso fugaz y te acercaras para devolverme otro un poco mas largo y agarrarme por la nuca para intentar profundizarlo. Que momento tan mágico, encantador y fugaz. Paso tan rápido que no pude quedarme con un cachito de ese tacto y guardarlo en mi cajita de los recuerdos lindos.
Y aunque a veces duele respirar tu ausencia, se que estas feliz y eso debería ponerme feliz. Es algo que no pudo ser, nunca jamas.
Y así sera por los siglos de los siglos.
Te pido perdón por haberte puteado, por haberte gritado y sobre todo por haberte hechado la culpa de algo que ni siquiera entendías, porque nunca te llegue a decir el porque de mis reacciones. Pero hoy no tengo miedo de soltarte la mano, porque se que estas bien y que no me vas a necesitar para nada más.
Y perdoname por no llamarte en este tiempo, pero prefiero mantener distancia para cuidarme y cuidarte a vos.
Gracias por todo igualmente.
Ah y sos un egoista :)
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