Lente básicamente apareció de la nada, tan de la nada, que hasta a veces me parece imposible en pensar en la posibilidad de que esto sea real, pero lo es. Y hasta tal punto que sin quererlo entró a mi vida de manera sigilosa y audaz. Todo paso muy rápido No tuve tiempo ni de pensar en la posibilidad de estar en pareja que ya sin darme cuenta, caminaba con mis dedos entrelazados en los suyos por las calles porteñas. Raro. Se siente raro, pero lindo.
Él chico de veintitantos años tiene cualidades que nunca había visto en mi vida. Opuesto a mi, pero TOTALMENTE compatible. Diferente. Caoticamente auto destructivo y al mismo tiempo reconfortante y acogedor Así es la cosa. Yo destruyo, el construye lo que yo destruí. Yo escribo, el toca la guitarra. Yo voy a pie, el va en una moto. Yo estudio, el trabaja. Yo de colores, él blanco y negro.
La verdad de la milanesa, es que no se que va a pasar de ahora en más con Lenteja, pero quería que lo tengan presente y quería presentárselo a mi pequeño mundo (el cual lo leo yo sola).
Este es Lenteja, mi nuevo material del blog. Y mi nueva compañía de ruta.
(No va a tener una entrada hasta que no se me ocurra un nombre menos patetico que ese)



No hay comentarios:
Publicar un comentario